La técnica Scharff: Manual de interrogatorio

En otro post hablé sobre Hanns Scharff y de por qué tuvo tanto éxito como especialista de inteligencia en la Segunda Guerra Mundial. Hanns Shcarff había sido descrito como un maestro de la conversación, un hombre amigable que prácticamente tenía poderes psíquicos para extraer datos de soldados enemigos. Sin embargo, a parte de ser un hombre amigable, los estudios que han investigado su técnica han demostrado que Scharff seguía una metodología concreta, con cada elemento detalladamente estudiado.

En el artículo de hoy hablaré con más detalle sobre su método y de la psicología que hay tras este.

La psicología tras el método Scharff

Como vimos en el anterior artículo de esta serie, Scharff nunca recibió un entrenamiento en interrogatorio formal. Este observó el modo en que sus compañeros interrogaban a los prisioneros e imaginaba cómo se sentían y pensaban los prisioneros.

Lo que hizo a Hanns Scharff tan formidable fue su gran habilidad para tomar la perspectiva del interrogado, lo que le permitía discernir cómo trataba de ocultar la información. Armado con ese conocimiento, Scharff desarrolló sus propios métodos de interrogatorio con el propósito de contrarrestar la resistencia del prisionero.

Fuera consciente o no, Scharff estaba aplicando la psicología y el estudio de la conducta humana para “hackear” al prisionero y utilizar su modo de pensar en su contra. Esto se conoce como toma de perspectiva.

La toma de perspectiva es una técnica muy poderosa tanto en la interrogación como en la negociación porque consiste en la capacidad cognitiva de percibir el mundo desde el punto de vista del otro. Esta habilidad es complicada de desarrollar pero hacía de Scharff el interrogador más efectivo: Si sabes como piensa tu interlocutor puedes anticipar su comportamiento.

¿Cómo piensa un interrogado?

En definitiva, Scharff había descubierto cómo responder a las técnicas de contra-interrogatorio que usaban los prisioneros. Podemos identificar 3 formas de contra-interrogatorio utilizadas por las personas cuando están siendo interrogadas:

  1. No decir mucho durante el interrogatorio
  2. Averiguar qué tipo de información quieren exactamente para ocultarla a toda costa.
  3. Revelar lo que el interrogador ya sabe para dar la sensación de colaboración.

Las estrategias de contra-interrogatorio han sido relacionadas con los principios psicológicos de la teoría de la auto-regulación. Esta es una explicación socio-cognitiva de cómo las personas adaptan su comportamiento para alcanzar objetivos deseables y evitar resultados indeseables. En el contexto del interrogatorio, el comportamiento de un entrevistado (revelar o no revelar cierta información) depende de: 1) lo que crea que el interrogador ya sabe; y 2) si cree que revelar esa información le acerca a un objetivo deseable (dar la sensación de cooperar sin revelar mucho) y le aleja de un resultado indeseable (dar la sensación de que miente).

Tras identificar estas estrategias, Scharff describió una serie de principios básicos para el interrogatorio en conflictos armados a partir de los cuales construyó su método de entrevista.

  1. La fuente (el interrogado) suele hacer una estimación de cuánto y qué sabe el interrogador.
  2. La percepción que tenga la fuente de cuánto sabe el interrogador afecta a su estrategia de contra-interrogación.
  3. La estrategia de contra-interrogatorio elegida afectará a la cantidad de información revelada por la fuente.

Cualquier entrevistador (o interrogador) que tenga claro estos principios puede valerse de la toma de perspectiva para obtener la información que busca. La efectividad de un interrogatorio diseñado alrededor de estos principios se refleja en algunos testimonios de prisioneros entrevistados por Scharff personalmente:

Scharff conocía muy bien a su interlocutor […] Pensaba que era peligroso incluso hablar del tiempo con él porque creía que podía sacar información importante de ahí.

Tal era la maestría de Scharff que tras la guerra, los Estados Unidos le solicitaron que enseñara sus técnicas en el Pentágono.

Las tácticas del maestro

Ya hemos visto el principio psicológico más importante tras la técnica Scharff (la toma de perspectiva) y los tres factores más básicos de una sesión de interrogatorio. Veamos ahora qué tácticas usaba Scharff en base a ello.

  1. Acercamiento no hostil: Ninguna de las interacciones de Scharff con sus fuentes se valió de la violencia física o de amenazas. El especialista alemán simplemente trataba de iniciar una conversación pacífica con el interrogado.
  2. No presionar para obtener información: Aunque los prisioneros esperaban ser abordados por una avalancha de preguntas sin descanso, Scharff hacía muy pocas preguntas. Y cuando digo muy pocas me refiero a que no solía hacer preguntas.
  3. La ilusión de “conozco todos los detalles: Scharff solía comenzar la conversación dejando claro que lo más probable era que el prisionero no aportara nada a lo que él ya sabía. Acto seguido, relataba una historia con alto detalle demostrando todo lo que ya sabía sobre el bando enemigo. Con esto, Scharff pretendía hacer creer al prisionero que estaba altamente informado.
  4. Confirmar o descartar: Scharff no hacía preguntas directas sino que dejaba que el prisionero rellenara los huecos involuntariamente. Durante la conversación, hacía afirmaciones sobre las que no conocía todos los detalles. En respuesta, los soldados le corregían prácticamente sin darse cuenta. De este modo, Scharff cumplía 2 objetivos: reunir información sin revelar qué estaba buscando, y que el prisionero no supiera que acababa de darle información.

Conclusión

Con estas tácticas es posible contrarrestar las técnicas de contra-interrogatorio del entrevistado. Por ejemplo, evitando hacer preguntas y usando la confirmación y el descarte, Scharff acababa sorteando la estrategia de “no decir mucho durante el interrogatorio”; o mediante el acercamiento no hostil Scharf contaba con una ventaja que sus compañeros no tenían: construir una relación de confianza.

Está claro que Hans Scharff había meditado detenidamente el propósito de sus técnicas pero, ¿Es este método valido hoy en día? ¿Realmente es la técnica Scharff tan efectiva como dicen los historiadores? Son preguntas interesantes y que responderemos. Pero eso cosa para otro otro artículo.

Referencias

Granhag, P. A., Kleinman, S. M., & Oleszkiewicz, S. (2016). The Scharff technique: On how to effectively elicit intelligence from human sources. International Journal of Intelligence and CounterIntelligence, 29(1), 132-150.

Granhag, P. A., Montecinos, S. C., & Oleszkiewicz, S. (2015). Eliciting intelligence from sources: The first scientific test of the Scharff technique. Legal and Criminological Psychology, 20(1), 96-113.

Imágenes

Imagen por Heng Films

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